mis amados lectores

domingo, 29 de mayo de 2011

ya somos 100! y una sorpresa!

Hola chicas! Como están? Yo feliz! Como ya se abran dado cuenta… mas feliz que una lombriz… y todo gracias a ustedes mis corazones, sin ustedes nada de esto seria verdad, gracias por leer mis locas ideas por aguantarme cada semana, y por estar aquí siempre para mi
Gracias. Gracias. Gracias

Este regalito es para todos mis seguidores !! espero les guste =)








Y aquí viene la sorpresa...
Mel y yo acabamos de hacer un oneshot para ustedes... con todo nuestro amor... para este día tan especial... por que ademas de los maravillosos 100 seguidores hoy justamente hoy 29 de mayo de 2011 el Blog cumple 6 meses de vida! es increíble como pasa el tiempo! y valla tiempo magnifico. bueno no las aburro mas y les dejo este pequeño regalito de Mel y mio esperamos que les 
guste mucho las amamos muchos besos

(interrupción involuntaria xD ... el texto de las letras azules pertenecen a stephenie meyer al igual que los personajes utilizados.. las letras fucsias son invención de nosotras)  
hfhfhfhfhfhfhfhfhfhfhfhf



El inspiro profundamente.
-         Bella nos vamos.
Yo también inspire profundamente. Era una opción aceptable, y pensé que ya estaba preparada, pero debía preguntarlo…
-         ¿Por qué ahora? Otro año…
-         Bella, ha llegado el momento. De todos modos, ¿Cuánto tiempo mas podemos quedarnos en forks? Carlisle, apenas puede pasar por un treintañero, y actualmente dice que tiene treinta y tres. Por mucho que queramos, pronto tendremos que empezar en otro lugar.
Su respuesta me confundió. Había pensado que el asunto de la marcha, tenía que ver con dejar a su familia vivir en paz. ¿Por qué deberíamos irnos nosotros, cuando ellos se iban también? Lo mire en un intento de entender lo que me quería decir.
Me devolvió la mirada con frialdad.
Con un acceso de nauseas, comprendió que le había malinterpretado.
-         Cuando dices nosotros…- susurre
-         Me refiero a mí y a mi familia.
Cada palabra sonó separada y clara.
Sacudí la cabeza, de un lado a otro mecánicamente. Intentando aclararme. Espero sin mostrar ningún signo de impaciencia. Me llevo unos minutos volver a estar en condiciones de hablar.
-         Vale- dije –voy contigo.
-         No puedes, bella. El lugar donde vamos… no es apropiado para ti.
-         El sitio apropiado para mi es aquel en el que tu estés.
-         No te convengo bella, bella.
-         No seas ridículo- quise sonar enfadada, pero solo conseguí parecer suplicante- eres lo mejor que me a pasado en la vida
-         Mi mundo no es para ti- repuso con tristeza.
-         ¡lo que a ocurrido con Jasper no ha sido nada, Edward, nada!
-         Tienes razón- concedió el- era exactamente lo que se podía esperar.
-         ¡lo prometiste! Me prometiste en Phoenix que siempre permanecerías…
-         Siempre que fuera bueno para ti- me interrumpió para rectificarme
-         ¡No! ¿esto tiene que ver con mi alma, no? – grite furiosa, mientras las palabras explotaran dentro de mi, aunque a pesar de todo, seguían sonando como suplica- Carlisle me hablo de eso y a mi no me importa, Edward. ¡No me importa! Puedes llevarte mi alma, por que no la quiero sin ti, ¡Ya es tuya!
Respiro hondo una vez más y clavo la mirada ausente en el suelo, durante un buen rato. Torció levemente los labios. Cuando levanto los ojos, me parecieron diferentes, mucho más duros, como si el oro liquido se hubiese congelado y vuelto solido.
-         Bella, no quiero que me acompañes- pronuncio las palabras de forma concisa y precisa, sin apartar los ojos fríos de mi rostro, observándome mientras yo comprendía lo que me decía en realidad.
Hubo una pausa mientras yo repetía esas palabras en mi fuero interno, varias veces, tamizándolas para encontrar la verdad oculta detrás de ellas
-         ¿Tú… no… me quieres?- intente expulsar las palabras, confundida por el modo como sonaban, colocadas en ese orden.
-         No.
Lo mire, sin comprenderle aun. Me devolvió la mirada sin remordimiento. Sus ojos brillaban como topacio, duros y muy profundos. Me sentí como si cayera dentro de ellos y no pude encontrar nada, en sus honduras sin fondo, que contrarrestara la palabra que había pronunciado.
-         Bien, eso cambia las cosas- me sorprendió lo tranquila y razonable que sonaba mi voz. Quizás se debía al aturdimiento. En realidad no había entendido lo que me había dicho. Seguía sin tener sentido.
Miro a lo lejos, entre los arboles, entre los arboles, cuando volvió a hablar.
-         En cierto modo, te he querido, por supuesto, pero lo que paso la otra noche me hiso darme cuanta que necesito un cambio. Por que me he cansado de aparentar lo que no soy. No soy humano- me miro de nuevo; ahora, sin duda, las fracciones de su rostro no eran humanas- he permitido que esto llegara demasiado lejos y lo lamento mucho.
-         No- conteste con un hilo de voz; empezaba a tomar conciencia de lo que ocurría y la comprensión fluía como acido en mis venas- no lo hagas.
Se limito a observarme durante un instante, pero pude ver en sus ojos que mis palabras habían ido demasiado lejos. Sin embargo, el también lo había hecho.
-         No me convienes, bella.
Intervino el sentido de sus primeras palabras, y no tenia replica para eso. Bien sabia yo que no estaba a su altura, que no le convenía.
Abrí la boca para decir algo, pero volví a cerrarla. Aguardo con paciencia. Su rostro estaba desprovisto de todo tipo de emoción. Lo intente de nuevo.
-         Si… es lo que quieres.
Se limito a asentir una vez.
Se me entumeció todo el cuerpo. No notaba nada por debajo del cuello.
-         Me gustaría pedirte un favor, a pesar de todo, si no es demasiado- dijo
Me pregunte que vería en mi rostro para que el suyo se descompusiera al mirarme pero logro controlar las fracciones y recuperar la mascara de serenidad antes de que yo fuera capaz de descubrirlo.
-         Lo que quieras- prometí, con la voz ligeramente más fuerte.
Sus ojos helados se derritieron mientras le miraba el oro se convirtió una vez mas en liquido fundido que se derramaba en los míos y me quemaba con una intensidad sobrecogedora.
-         No hagas nada desesperado o estúpido- me ordeno ahora sin mostrarse distante- ¿entiendes lo que te digo?
Asentí sin fuerzas.
Sus ojos se enfriaron y volvió a mostrarse distante.
-         Me refiero a Charlie, por supuesto, te necesita y has de cuidarte por el.
Asentí de nuevo.
-         Lo hare- murmuré
El pareció relajarse pero solo un poco.
-         Te hare una promesa a cambio- dijo- te garantizo que no volverás a verme. No regresare ni volveré a hacerte pasar por todo esto. Podrás retomar tu vida sin que yo interfiera para nada. Será como si nunca hubiese existido.
Las rodillas debieron empezar a temblarme. Oí el golpeteo de mi sangre más rápido de lo habitual detrás de las orejas. Su voz sonaba cada vez más lejana.
Sonrió con amabilidad.
-         No te preocupes. Eres humana y tu memoria es un autentico colador. A vosotros, el tiempo os cura todas las heridas.
-         ¿y tus recuerdos?- le pregunte. Mi voz sonó como si me hubiese atragantado, como si me estuviera asfixiando.
-         Bueno- apenas dudo un segundo- yo no olvidare, pero los de mi clase… nos distraemos con suma facilidad.
Sonrió un poco, pero a pesar del aplomo exhibido, la alegría de los labios no le llego a los ojos. Se alejo de mi un paso.
-         Supongo que eso es todo. No te molestaremos más.
El plural capto mi atención, lo cual me sorprendió incluso a mi, ya que a juzgar por mi estado cualquiera hubiera creído que no me daba cuenta de nada.
Alice no va a volver, comprendí. No se como me oyó, por que no llegue a pronunciar las palabras, pero pareció interpretarlas y negó lentamente con la cabeza sin perder la vista de mi rostro.
-         No. Los demás se han ido. Yo me he quedado para decirte adiós.
-         ¿Alice se ha ido?- mi voz mostraba incredulidad.
-         Ella quería despedirse, pero la convencí que una ruptura limpia seria lo mejor para ti.
Me sentía mareada y me costaba concentrarme. Sus palabras daban vueltas y más vueltas en mi cabeza. Pude oír la voz del medico del hospital de Phoenix, la pasada primavera, que decía mientras me enseñaba las placas de rayos X: es una ruptura limpia, como bien puedes ver. Recorrió la imagen de mi hueso roto con el dedo. Eso es bueno, así sanara ante y con más facilidad.
Procure acompasar la respiración. Necesitaba concentrarme y hallar la forma de salir de aquella pesadilla.
-         Adiós, bella- dijo con la misma voz suave, llena de calma.
-         ¡No te creo!- le dije con la voz firme. si el no me quería eso yo no lo podía evitar, no lo iba a obligar. Pero algo no me cuadraba; Alice se había ido sin despedirse. Edward se envaro.- mira Edward- le dije con toda la paz que pude y para mi gran sorpresa funciono mejor de lo que esperaba- puedo entender que ya no me quieras, nunca fui suficiente para ti- arrugo la frente como si algo le molestara, quizás se debía a que le estaba quitando su tiempo de soltería.-pero de Alice no lo creo ella no se iría sin despedirse por que ella si me a querido, y me quiere.
-         Bella- susurro como si se estuviera atragantando- Alice se fue por que yo se lo pedí.
-         ¡¡mentira!!- me miro sorprendido. – estoy segura que Alice esta en tu casa, y tu no quieres que me despida de ella.
-         Alice se fue- sonó como si le intentara explicar matemáticas a un niño discapacitado. Pero no lo tome en cuenta.
-         Solo llévame a tu casa, deja despedirme de Alice, y te juro que te dejare marchar en paz- con suerte pude terminar de hablar. De solo pensar que se iba a marchar… es que aun no lo podía creer, Edward me estaba dejando, Edward no me amaba, inspire aire profundo tratando de deshacer aquel perverso nudo que quería estrangularme.
-         Bella la casa esta vacía.- me dolió ya que parecía que me hubiera descrito a mí, ya que yo me sentía así. Vacía.
-         Compruébamelo entonces. – me cruce de brazos dándole a demostrar que no iba a ceder.
-         Ok… como quieras pero luego no me digas que no te lo advertí Isabella-
-          
Me quedo dando vuelta la ultima palabra en mi cabeza, el nunca me llamaba así, su frialdad llego a mi como una flecha directamente a mi alma, donde guardaba aquellas lagrimas, que rogaban a gritos bañar mi mejilla helada,  helada como su voz, y su forma de tratarme, así me trato cuando me hecho a su espalda y comenzó a correr.
Sabia que cada veloz paso que el daba, menos tiempo me quedaba junto a el. Por eso me aferre mas a el, aspirando su aroma almacenándolo en mi mente. Ese solo hecho, me patio los pedacitos de mi corazón ya roto. El hecho de nunca más verlo, de sentir su olor, su espectacular voz susurrándome. Me dolía, me dolía tanto, que por un momento deje de respirar, y no por capricho ya que ahora el simple hecho de llevar aire a mi cuerpo me dolía. Intente aguantar lo mas posible mis lagrimas, pero como no, rodaron algunas, estrenando el escenario para que las otras salieron luego cuando ya no tuviera a Edward en mi vida. Me las limpie rápidamente con el dorso de mi mano, para que EL no las viera. Pero el esfuerzo fue inútil, por que las vio, me fije en su reacción: cerró los ojos, apretó la mandíbula y hecho a correr aun más rápido.
Cuando llegamos a su casa, sin decir nada me deslice de su espalda, el me indico que avanzara primero. Mi corazón comenzó a palpitar, mi cuerpo estaba entumecido, estaba como muerto, y eso era exactamente lo que tenia, por que había muerto junto a mi corazón, pero aun así corrí, quería abrazar a Alice. Y que me dijera que al menos ella me quería, que no me iba a abandonar ¡que me digiera que eso era solo una pesadilla! Que ya iba a pasar, que Edward no me iba a abandonar, que solo era una fea broma de Edward y Emmett… o que al menos nos hablaríamos… que… que ya ni siquiera me funcionaban bien sus pensamientos.
Abrí la puerta y me quede estupefacta, toda la casa- los muebles-. Estaban cubiertos por sabanas blancas. Aun así a salvo de gastar todo tipo de esperanza, corrí hacia las escaleras, aun sabiendo que era en vano. A tropezones subí las escaleras mientras lejanamente sentí a Edward llamándome a mis espaldas.
Llegue a la puerta que se suponía que era el cuarto de Alice. Tire la puerta u fue allí donde se me termino de caer el mundo en sima. Todo era verdad. El closet estaba totalmente vacio, las pinturas ya no estaban en las paredes, el escritorio también estaba vacio, ni siquiera una hoja, nada, solo estaba la cama al medio de la habitación, con una sabana blanca. Estaba muy vacio, y ese vacio barrio los pedacitos que quedaban en mi, cada célula de mi la removió, cada nervio se altero. Sobretodo saber que ahora tenia que cumplir con mi promesa irme a casa y dejar marchar a Edward, no volvería a verlo mas, nunca mas.
Caí de rodillas al suelo con los brazos alrededor de mi pecho, evitando así que se me partiera, necesitaba Salí de allí, pero estaba paralizada el dolor no me dejaba avanzar.
-         Te lo dije- la voz de Edward sonaba demasiado adolorida para ser real.
-         Lo siento- susurre de verdad lo sentía.
-         No sientas nada, somos nosotros los culpables.
-         No me dejes por favor Edward, te lo ruego
Susurre en un último intento de hacerlo recapacitar, tenia la cabeza galla por que temía su respuesta. Pasaron varios minutos.
Hicimos un trato, bella - ¡ahí! Como dolió. De nuevo  me quede sin respiración, ya para Isabella ¿Cómo te humillas tanto? Susurro una estúpida voz en mi cabeza por el haría cualquier cosa si… pero al menos si te quisiera muy estúpida podía ser esa voz, pero tenia toda la razón.
Me pare no sin dificultad y camine hacia la puerta, pero antes de marchar le mire, tenia la cabeza galla y los puños cerrados en las piernas.
-         ¿Sabes?- alzo la mirada- no se porque me deje llevar por este amor- recalque la palabra final, la rabia comenzaba a fluir en mi e izo que las palabras salieran con mas rencor del que pensaba – por que en realidad nunca lo fue- me miro sorprendido- siempre supe que eras como un sueño, que no eras real, eres demasiado real para ser cierto- le lance una mirada lastimada, no sabia si lo que veía era real, pero en la suya había sufrimiento- eres demasiado para mi, y siempre tuve que haberme cuidado de no hacerme muchas ilusiones contigo, ya que tu y yo somos muy diferentes, siempre te mire como un dios, aunque eres mucho mas que eso, y yo no soy nada, tienes razón en algo, debes estar con los tuyos, con la belleza, y no todo lo contrario. Tengo otra duda, ya que no me quieres ¿porque no bebes mi sangre? Siempre te a gustado ¿no? Por que no me matas aquí Edward ¡mátame! Es mejor que esto- toque mi pecho- Edward tenia el rostro crispado por el dolor y la agonía… perdón la lastima.- no te preocupes se que no lo harás, eres mi vampiro bueno.- me di la vuelta para irme cuando sentí como tomaba mi brazo y me hacia pegarme contra su pecho, acaricio mi cara mientras yo creí que era una alucinación, intento acercarse a mis labios. Pero no lo deje, sino que lo empuje, sabia que no lo movería pero el aflojo el abrazo.
-         ¡Que quieres de mi Edward! – grite desesperada en sus brazos, donde nunca quería salir- primero juras que me amas que soy lo mas preciado, que no puedes vivir sin mi, luego dices que no me quieres, que te aburriste de mi, que no me quieres junto a ti, estabas desesperado por que me fuera. Y ahora cuando me voy me retienes ¡que quieres de mi Edward Cullen! ¿mi alma? ¿mi corazón? ¿mi sangre? ¿mi vida? ¿mi amor? ¿mi cuerpo? ¡pues te informo de algo! ¡todo lo mío es tuyo! ¡desde el primer día! ¡nunca tuve elección! ¡pero ya decide!
-         ¡lo quiero todo, todo, bella, te quiero a ti!
Estampo sus labios contra los míos, besándome como nunca lo hiso, mas profundo se movían sus labios deseosos por los míos, su lengua pidió permiso para ocupar su lugar en mi, cosa que accedí gustosa, mientras mis brazos se colgaban en su cuello, y su mano recorría mi espalda, avanzando abajo. Me apretó contra su cuerpo
     bella- susurro excitado… nunca lo había visto fuera de control, y me encantaba
lo mire y había lujuria en sus ojos, esa lujuria que había sido capaz de controlarla por tanto tiempo, y que en ese momento estaba libre… libre para mi.
-         Shiit no digas nada solo déjate llevar, siente-
Susurre la ultima palabra con fervor mientras posaba mi mano en la abertura de su camisa, el cerro los ojos, suspiro me busco con la mira y me beso suave pero a la vez con urgencia, asiéndose sentir.
 Nada de lo que estaba pasando tenia sentido, se suponía que el iba a abandonarme pero, ¿Por qué hacia esto? hubiera sido mas digno resistirme a sus besos, pero eras imposible. Ninguna mujer en su sano juicio lo hubiera hecho .Era tan perfecto tan hermoso, que hasta me dolía pensar en ello, mientras sus labios seguían moviéndose con pasión contra los míos. Quería quedarme así por siempre y jamás despertar de este hermoso sueño. Entreabrí mis labios aspirando su aroma, era dulce y delicioso, sus labios se sentían suaves como el satén, enrosque mis dedos en su sedoso cabello, suspire, no podía entender por que una criatura tan perfecta estaba junto a mi, tal vez era un agradable error del destino. Me tomo de la cintura con sus fuertes manos, el contacto me produjo una placentera descarga eléctrica que recorrió todas mis terminaciones nerviosas, sin cortar nuestro apasionado beso, se las arreglo para enroscar mis piernas en su cintura, estaba a punto de conseguir lo que quería y la idea resultaba embriagadora. Podía sentir como mi pecho rozaba el suyo, pero la ropa molestaba, por lo que mis temblorosos dedos buscaron los botones de su camisa, desabrochándolos lentamente, hasta quitarle la prenda acariciando sus músculos. Me sentí cada vez mas mareada pero no me importo, si tenia que separarme de el para respirar prefería morir. Pero mis jadeos descontrolados parecieron advertirle, me sentí decepcionada por un momento, temí que viniera lo de siempre, el me separaría y me diría que estuvo a punto de perder el control. Para mi sorpresa esto no sucedió, en cambio dirigió su boca a mi cuello besándolo delicadamente.—Te amo —susurro con voz seductora bajo mí oído, haciéndome estremecer hasta la medula. ¿Podía ser mejor? Su boca descendió en línea recta por mi pecho, para detenerse justo en el lugar donde se suponía que estaba mi corazón, no pude evitar que las comisuras de mis labios se estiraran de pura alegría, debía ser la mujer más feliz del mundo. De pronto se movió tan rápido, que en dos segundos ya estábamos sobre una cama, mi espalda descansaba en la sabana blanca mientras el me quitaba la ropa. Me pregunte si después de esto me abandonaría, una vocecilla pesimista decía que si, pero me esforcé por no creerle, no importaba lo que pasara después, yo quería que mi primera vez sea con el. Deposito besos por mis pechos y mi abdomen, la piel me hervía y su frió contacto me aliviaba. Recorrió la forma de uno de mis pezones con su lengua y con una de sus manos acaricio el que quedaba libre, el calor recorría todo mi cuerpo y el placer me nublaba la mente, estaba en el paraíso. Quizás me había muerto, si esto era cierto, prefería haberme muerto hace mucho tiempo. Abrió mis piernas amablemente, serré los ojos y me concentre en lo que sentía, su lengua rozo mi entrada tan suavemente que apenas sentí el frió de su contacto, me estremecí notoriamente, todo mi cuerpo estaba convulsionado ante todas aquellas sensaciones nuevas, su lengua volvió, esta vez con mas fuerza asiendo que su frió aliviara mi calor, refrescándome. Recorrió pausadamente el contorno de mi cavidad, haciendo que olvidara hasta mi nombre, tuve la necesidad de soltar un gemido, la cesación era indescriptible, no cabía tal emoción dentro de mi ser. Luego se centro en mi clítoris, jugando incesantemente con ella, hasta provocarme un orgasmo, en ese momento no pude contenerme más y grite su nombre una y otra vez. Continúo llevando su lengua hasta mí entrada introduciéndola en ella lo más que pudo, le suplique que me tomara de una vez y me convirtiera en su mujer, el sonrió con picardía y aproveche ese momento para hacer algo por el. Tome su suave miembro en mis manos y lo acaricie, luego bese con mis labios la punta y note, para mi sorpresa que olía exactamente igual que cada centímetro de su cuerpo. El también soltó mi nombre fue agradable oírlo por lo que continué con mi trabajo hasta que ninguno de los dos pareció soportar la excitación. Suavemente apoyo su miembro en mi entrada, llevándolo hasta mi interior, sentí la electricidad que producía el frió de su cuerpo en combinación con mi calor, cuando mi virginidad se rompió no sentí ningún dolor había demasiado placer para haber dolor, simplemente abrase su cuerpo disfrutando todo de él. Perdí la cuenta de cuantas veces lo habíamos hecho cuando algunos débiles rayos de luz se filtraron por las nubes anunciando el amanecer.   




3 comentarios:

  1. RONIMAR DICE...........

    las felicito por tener 100 y por las que faltan
    admiro sus escritos, aunque no las conozco sus letras me llegan al alma mis niñas besos
    es Ronimar no se porque no puedo entrar con mi cuenta xd pero igual las adoro

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  2. OMG felicidades mis niñas es un placer compartir esta alegria con ustedes, eso se merecen y mas por ser escritoras geniales y gracias x el regalo....Siguan asi...Besitos...

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  3. Felicitaciones, la verdad es que cien seguidores so un gran logro, yo aun voy en los 60 xd, pero si tienes tantos es por que te los mereces.
    Gracias por el premio :) que tengas una buena semana

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por favor déjame tu huellita en mi corazon, ya que son la inspiracion que me alimentan a seguir escribiendo xD

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